martes, 30 de mayo de 2017

El último rey de África, de José Antonio Quesada Coves


África no es un país, es un continente. Algo que parece tan obvio, no lo es tanto cuando nos referimos a este amplio territorio. En numerosas ocasiones solemos hablar de África con demasiada homogeneidad. Pero realmente estamos hablando del tercer continente más grande de la Tierra, con cincuenta y cuatro países, en los que viven más de mil millones de personas. En esta zona del planeta se desarrollan múltiples etnias, culturas, lenguas y un sinfín de costumbres y tradiciones bastante antagónicas las unas de las otras.
Como decía Ryszard Kapuscinski en su libro Ébano, «en realidad, salvo por el nombre geográfico, África no existe». Y así es: África, como unidad, no existe. Utilizamos este concepto por comodidad o por costumbre, pero no porque sea una realidad. Desde el mundo occidental tenemos tendencia a generalizar en el momento en el que tratamos esta enorme región. Y en esas generalizaciones que solemos utilizar a todos nos vienen a la mente imágenes de hambre, pobreza, guerras, muerte y tristeza. Pero este territorio es mucho más que eso. África es riqueza, es paz, es multiculturalidad, es vitalidad y es alegría.



En esta novela he intentado no generalizar al hablar de la diversidad de África. Aunque es posible que en algunas ocasiones no lo haya conseguido, mi propósito no ha sido otro que el de mostrar la pluralidad del continente más rico del mundo.


Prólogo de El último rey de África, de José Antonio Quesada Coves


Próxima presentación del libro: jueves 1 de junio a las 20h en la Casa de Cultura de Altea.